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Mitos peligrosos acerca de la Salud y la Seguridad


Hay mitos que se comparten en el subconsciente colectivo de muchas organizaciones y que perpetúan los ciclos de accidentalidad. Esos mitos nutren la falta de madurez de la cultura de seguridad y abren las puertas a la catástrofe.

Es infortunado que justo después que suceden fatalidades o incidentes incapacitantes, la reacción primaria de una organización que aún no tiene la madurez necesaria en seguridad, consiste en hacer cacerías de brujas, buscar culpables y "cortar cabezas". Nada más contraproducente y tóxico.

Todo accidente es multicausal y generalmente las responsabilidades son compartidas. Esto solo hace perdurar las malas prácticas de ocultar lo que sucede por miedo a represalias. Abordar las secuelas de un accidente requiere madurez emocional, humildad de todas las partes involucradas y algo que no se da silvestre: la actitud de aceptar las responsabilidades y hacerse cargo.

El temor a los castigos, sumado a la falta de conocimiento y desarrollo profesional, son algunas de las razones que hacen que los accidentes vengan en oleadas y que parezcan salir de la nada.

Veamos algunos de esos mitos y consideremos seriamente si en nuestro grupo o empresa existen estas creencias. Nos vamos a sorprender.

La seguridad es solo responsabilidad del equipo de Health and SafetyEs un error común pensar que la responsabilidad de la seguridad recae únicamente en el equipo de Health and Safety. La seguridad es un compromiso que involucra a todos los niveles de la empresa, desde la alta gerencia hasta los trabajadores de planta y los contratistas externos. Es de simple lógica que cada miembro del equipo debe asumir un rol activo en la identificación de riesgos, la implementación de medidas de control y la promoción de una cultura de seguridad.

Toda persona en la organización NECESITA hacerse cargo.

Culpar al departamento de Health & Safety por accidentes que suceden en áreas inmaduras o insuficientemente gestionadas de la empresa, es tanto como culpar al personal de las organizaciones de salud que hacen campañas de prevención y los paramédicos, por los accidentes que causan los adolescentes incautos en las carreteras, sea por irresponsabilidad, desconocimiento o falta de mantenimiento adecuado de los vehículos. Los padres de familia y educadores son tan responsables como quienes luchan por salvar vidas.

¿Dónde están los Dólares gastados en eso de la Seguridad?Luego de incidentes o fatalidades, la alta gerencia pregunta con vehemencia por los resultados del diner que se ha "gastado" en prevención. Se envían algunas personas (un porcentaje mínimo de la población de empleados) a capacitaciones y se espera que en los meses siguientes se de el milagro de cero accidentes.

Los programas de capacitación son catalizadores de cambio y preparación para la construcción de una cultura de seguridad. Más de una persona se escandaliza cuando se entera que un proceso de transformación cultural real se toma un promedio de cuarenta y ocho (sí, 48) semanas, cuando se establece una campaña seria y comprometida para reducir la accidentalidad.3.

La ropa sucia se lava en casa "No llamemos a nadie de fuera, pues eso nos hace quedar expuestos. Lo haremos nosotros mismos".

Es como un odontólogo que intenta resolver sus caries ayudándose con un espejo. O como la pareja que viene con problemas de convivencia que cree que todo se va a resolver con un grito, una pelea fuerte o una cena a media luz. Ni las organizaciones ni los individuos son muy buenos en mirarse y evaluarse a sí mismos. Si así fuera, no habría habido accidentes en primer lugar. Para eso existen expertos que pueden ayudar, con una mirada fresca y desapasionada, a detectar brechas y hacer recomendaciones. Un proceso de maduración de cultura de seguridad requiere de apoyo externo, cuidadosamente escogido.

La seguridad es costosa y reduce la productividad Cuando se ven las secuelas de accidentes o de fatalidades y se consideran todas sus ramificaciones, es evidente que invertir en seguridad no es un gasto, es una inversión en el bienestar de los trabajadores y la productividad de la empresa. Los accidentes y las enfermedades laborales generan costos considerables en términos de atención médica, indemnizaciones, pérdida de productividad y daños a la imagen de la empresa. Un programa de seguridad efectivo puede reducir significativamente estos costos.

Percibir los costos de la seguridad como un gasto y no como una inversión, es uno de los indicadores de baja madurez en la cultura de salud y la seguridad en la empresa.

Recordemos que las juntas de socios, las juntas directivas, los presidentes, los vicepresidentes, los directores, los jefes de departamento, hasta llegar a los trabajadores, representan una cascada de expectativas que se basan en utilidades económicas, que al fin y al cabo son la razón de ser de la mayoría de las organizaciones. No es común encontrar una junta de gobierno de una organización, interesada de manera consistente en los indicadores de seguridad y bienestar de los trabajadores. Primero, esa no es su función y su mirada es de bosque, no de árboles. Cuando a los grupos de gobierno de las organizaciones se les presentan los hechos de manera articulada y bien justificada, seguramente van a estar dispuestos a apoyar iniciativas para mejorar la seguridad y reducir la accidentalidad. 

Los presidentes con sus CEOs, CFOs, COOs tienen aquí un gran desafío: No perder de vista que al final del día, ninguna buena cifra de productividad y de resultado económico justifica el que haya familias viviendo la tragedia de la pérdida de un ser querido, quien con frecuencia es cabeza de familia.

Tenemos una invitación de la vida a producir barriles de petróleo limpios, bultos de cemento limpios, piezas metalmecánicas limpias, construcciones limpias, obras de ingeniería limpias. Limpias de sangre.

Hace años mi esposa y yo visitamos Hoover Dam, una hermosa obra de ingeniería en Nevada. Una de varias creaciones humanas que nos han maravillado. La parte sombría es que allí murieron 112 personas, de las cuales 96 eran empleados de la constructora. Los demás eran inspectores y contratistas externos. ¿A qué costo los seres humanos creamos progreso y riqueza?

Mi pasión por este tema nace del accidente que mis hijos mayores sufrieron en una pequeña empresa familiar cuando tan solo tenían cinco y siete años de edad. Un trabajador nuevo encendió un cigarrillo y había vapores inflamables... El trabajador había sido advertido.

Mis hijos sobrevivieron a sus quemaduras y han vivido vidas completas y felices. Este fue un buen desenlace. Otras personas en otros escenarios no han tenido esa suerte.

Como decía al principio, hay mitos que se comparten en el subconsciente colectivo de muchas organizaciones y que perpetúan los ciclos de accidentalidad. Esos mitos nutren la falta de madurez de la cultura de seguridad y abren las puertas a la catástrofe. Es esencial abordarlos, acompañar a las personas a desarrollar conciencia, a hacerse cargo y empezar por fin a cuidar unos de otros.

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  • Ingeniero, muchas gracias por traernos este tema tan bonito y tan oportuno
    Tenemos mucho que aprender. Siempre estamos al pendiente que la gerencia se tome en serio el tema de los incidentes pero de manera comprometida. A veces los pluma blanca solo aparecen cuando hay problemas y eso nos desanima. Quedo con ganass de mas con este tema tan importante.

    • Rolando, muchas gracias por tus amables y acertadas palabras. Necesitamos también comprender que la alta gerencia tiene muchos temas en su plato y que están bajo presión para producir y dar resultados. Vamos a ir avanzando paso a paso. De hecho aunque vemos accidentes y fatalidades, hoy día tenemos menos que hace años. Un abrazo a la distancia.

  • El año pasado tuvimos una fatalidad. Nos dolio mucho porque el chico era bueno, inteligente y muy buen supervisor – Tenia varias certificaciones Osha. Fue un descuido. Creyo que resolvia una cosa sencilla ayudando a un equipo de trabajao en alturas. No uso la linea de vida. Cayo de un andamio a mas de 15 metros de altura. Cada que pasamos por ahi nos da algo en la garganta. Muchas gracias por el tema que lo vamos a compartir con todo el equipo.

    • Alicia, no puedo evitar sentir tu dolor. Tenemos mucho que aprender. Te mando un gran abrazo y a tu equipo.

  • Muchas gracias Luis por este tema que voy a compartir con mi gerente y hasta con mi familia. Este año mi niño se pudo ahogar por un descuido de un momento
    Eso me da pesadillas. Que la virgen lo acompañe y le siga dando sabiduria.

    • Créeme Rubén que solo el tiempo te quitará las pesadillas. Necesitamos perdonarnos, perdonar a otros y aprender de lo sucedido. Un abrazo cálido para ti.

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