Hablemos de olores y actitudes. Particularmente de malos olores y malas actitudes. Me atrevo a explorar este tema que para muchas personas es “tabú” o simplemente de mal gusto. Pero alguien tiene que tocarlo pues es algo esencial en la vida de relación y la vida de relación es fundamental en la construcción de un proyecto de vida con gran calidad.

Portrait of a young woman holding her nose because of a bad smell

Los malos olores pueden ser el “matapasiones” más poderoso que existe. Sucede que el bulbo olfatorio (área del cerebro que registra los olores) está directamente conectado a nuestras células olfatorias, localizadas en la cavidad nasal. No hay intermediación de otras estructuras, como sí la hay en los demás sentidos. Dicho de otra manera, lo que perciben las células sensibles a “odores” u “olores” es inmediatamente transmitido al cerebro. Impacto inmediato. Sucede que caminos similares y algunos paralelos en el cerebro son los que manejan la respuesta sexual y también la respuesta emocional básica de reacción y defensa. Herencia probablemente de épocas antiguas en las que al ser humano le hacía falta tener un sentido del olfato muy agudo para la cacería y para la auto preservación.

Hace mucho tiempo en mi consulta, una señora me reveló con cierta vergüenza, que de su exmarido recordaba mucho los malos olores. Era deportista y amaba estar de zapatos tennis casi todo el día y se negaba a admitir que tenía pie de atleta. No me refiero a un atributo positivo sino a mal olor en sus pies. No le molestaba quedarse con la ropa sudada después de hacer deporte y te podrás imaginar cómo sería el coctel de aromas. Primero se fue durmiendo el deseo sexual y eventualmente ese deseo murió de muerte natural. Lo peor, comentaba ella, era que si ella le mencionaba algo de sus olores, aunque lo hiciera de manera amorosa (supongo que al principio), su reacción no era de ofrecer disculpas. (Te recuerdo que quien recibe el mal olor es ofendido. Sí, los malos olores son ofensivos.) Él no mostraba la más mínima vergüenza y se tornaba despectivo y duro. Dicho de otra forma, ofendía de dos formas: olía mal y se enojaba si se le pedía un cambio en su forma de manejar su ropa. Mal olor y mala actitud. Esa es una mezcla fatal. El resto es historia.

— ¿Qué hubieras esperado de él cuando le mencionabas esto? — le pregunté. — Quizá que me dijera que lo sentía y que hiciera algo al respecto, tomar una ducha o tal  vez cambiarse los zapatos. Pero no sólo no se disculpaba ni hacía nada, sino que adicionalmente yo notaba su enojo — contestó ella.

No sé quién es el autor de este dicho: “La mala actitud es como el mal aliento; todos se dan cuenta menos tú.” Debo aclarar que hay personas que se sienten sumamente atraídas por el olor del sudor y algunos lo encuentran sexy. Confieso que no es mi caso.

La verdad es que no creo que a nadie le guste ser recordado como “el señor del mal aliento” o “la chica del aliento fuerte”. No es mi tarea en este artículo hacer un tratado sobre el tratamiento del mal aliento, de eso hay demasiados escritos en el Internet. Baste con saber que muchas veces es cosa de lavarse los dientes al menos cuatro veces al día, usar seda dental. Hay muchas otras razones para la “halitosis” o mal aliento, que van desde una mala digestión, hasta problemas de salud que pueden ser serios. Casi todos (para no generalizar) hemos tenido en frente nuestro a alguien que pudiendo ser una persona encantadora, sentimos la imperiosa necesidad de mirar en otra dirección para evitar el golpe de un mal olor en nuestra nariz. Si es tu jefe y no es buen jefe, tienes una razón más para no amarle. Si eres persona de fe te puedes “santificar” desde la aceptación si así lo decides. Pero te va a afectar. Si es un tercero que no tiene que ver con nosotros en el día a día, todavía es algo manejable.

Si se trata de una persona con quien convives en el día a día y peor aún, si es tu pareja, esto puede tornarse en un problema serio. Siempre tendremos la oportunidad de callarnos y disimular, mientras que con el paso del tiempo desarrollamos un sentido de rechazo ya biológico. Recordemos el “Principio de Hebb” en neurociencias que dicta que “neuronas que disparan al mismo tiempo (o juntas) terminan conectadas (o alambradas juntas)”. Esto significa que al enamorarnos todas las neuronas que procesan la atracción, el sonido de la risa del ser amado, sus aromas, su toque, terminan formando caminos de conexión en el cerebro que hacen la fundación biológica de la relación. De la misma manera, cuando hay descuido en la higiene personal, la figura, el rostro, al voz de la persona van quedando registradas en el cerebro como asociaciones incómodas, que ofrecen rechazo y no atracción. Paso a paso, tu rostro y presencia van a ir siendo asociados con mal olor y eso no es nada bueno. Si me permites te comparto algunas recomendaciones que me parece que vienen al caso:

  1. Averigua con alguien de mucha confianza si tienes mal aliento, o si tienes olores fuertes. Escucha con humildad. Mira qué los causa y corrige. Si te has de ofender, no hagas nada. La arrogancia aquí es una terrible aliada.
  2. El hecho que ames mucho un par de zapatos tennis porque son muy cómodos, o tal vez se trate de unas sandalias que te regaló alguien muy significativo hace tiempo, no te exime de revisar la forma de quitarles los malos olores. Esto aplica a sacos, chamarras, camisas, franelas, pulóvers, ropa de deportes, calcetines, etc.
  3. Evita guardar ropa sudada, pues el olor empeora con los días y se vuelve rancio
  4. En relación con la higiene oral, hazte chequear (checar para mis amigos Mexicanos) tu dentadura al menos una vez al año, para detectar y corregir caries. A veces se forman pequeños “bolsillos” entre una y otra pieza dental y se acumula comida de difícil limpieza con el cepillo. Recuerda que la digestión empieza en la boca, con la saliva. En cuestión de pocas horas, algunos alimentos más que otros empiezan a descomponerse desde la boca misma. A veces se quedan residuos hasta después de utilizar seda dental. Es excelente idea usarla al menos dos veces por día y obviamente lavar tus dientes con una pasta dental adecuada y un cepillo de dureza de cerdas que te sea cómodo o que te lo recomiende tu odontólogo. Si después de descartar la higiene dental no se elimina la halitosis, créeme que debes consultar un médico. Hay enfermedades como la cetoacidosis en los diabéticos, que aunque genera un aliento frutal, es muy grave.
  5. Humildad. Sí, un poco de humildad nos vendría bien, pues si alguien que nos ama se atreve a mencionarnos algún mal olor, ¡nuestra reacción debería ser humilde y de agradecimiento! Al fin y al cabo nos están invitando a corregir algo que es personal y socialmente ofensivo.
  6. Ofrecer disculpas y actuar. Sí, ofrecer disculpas o expresar un “¡Qué vergüenza!” o “Lo siento” y proceder, de inmediato a aplicar un correctivo.

Como ves, no fue tan malo. Pudimos hablar de estos temas tabú y algo pudimos aprender juntos. La vida de relación es muy delicada y esta es un área particularmente sensible para muchas personas.

Sobre esto podría escribir cuartillas y cuartillas, pero quisiera pedirte que averigüemos juntos, a través de una encuesta, qué es lo que piensa la mayoría y obviamente debemos empezar por ti. Por favor responde a las siguiente preguntas y finalmente presiona el botón “Vote”.

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