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¡Emergencia, emergencia! – Esperar siempre lo mejor…


Esperar siempre lo mejor y prepararse para lo peor.
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¡Emergencia!  ¡Emergencia! ¡Flaco, nos quedamos sin motor!.

¡Wow!. Ese era un momento para mí difícil porque estaba feliz, paisajeando, volando mi avión con toda tranquilidad en un cielo azul. Y de repente, mi instructor, el capitán Gabriel Vieco, decía: "Nos quedamos sin motor " y cortaba la potencia del motor. Entonces tú dirás, "¿Pero qué tiene que ver con eso... Por qué te arruinó tu capitán, instructor de aviación el rato si estabas tan feliz piloteando ese Cessna tan delicioso y tan agradable de volar?". Me estaba enseñando a sobrevivir. 

Y sabes por qué tú y yo debemos siempre esperar lo mejor. Esperar siempre lo mejor, pero estar preparados para lo peor. Te lo repito porque necesito que te lo pongas aquí. Aquí y en toda la piel. Esperar siempre lo mejor. Pero estar preparados para lo peor. ¿Y entonces esto qué tiene que ver con lo que te estoy diciendo? Pues muy sencillo, porque inmediatamente el capitán Gabriel Vieco me decía "¿Y dónde vas a hacer un aterrizaje suave, querido?".

Y estábamos entre montañas. Estábamos entre montañas y por allá, una que otro cañón. En fin, yo aprendí a volar en Medellín, Colombia y en los alrededores. Él me estaba enseñando a prepararme en la vida para lo peor. Y más de uno dirá ay, pero por qué arruinar un buen momento Espera, espera, que aquí hay cosas que necesitamos tú y yo mirar.

Y es que te voy a contar. Cuando nosotros entramos a cirugía en la sala de espera hay una familia orando, pendientes. Sobre todo que en el caso nuestro son cirugías del cerebro y entonces la familia no es como que alguien entró a que le hicieran un manicure, querida querido, una cirugía del cerebro con todas las implicaciones que aquello tiene. Entonces la familia está en sala de espera pendiente de que le vaya muy bien a su paciente y nosotros estamos en un quirófano esperando lo mejor y preparados para lo peor. ¿Y como que preparados para lo peor? Pues porque contamos afortunadamente con una serie de medidas y de posibilidades que van desde lavarse las manos, ponerse unos guantes para evitar lo peor de una infección hasta tener todas las herramientas, todos los insumos para que esa cirugía sea de lo mejor.

Pero tú sabes que esos dos escenarios de una cabina, de un avión, trátese de un avión pequeño como los que yo tengo el placer de volar o un avión, un qué sé yo, Boeing 737 o un Airbus A320, un avión militar o un helicóptero o lo que sea. Lo que pasa en cabina puede ser de vida o muerte. No es como que estés como en casa, sentada o sentado en un sofá. Esto es, son situaciones extremas, pues también son situaciones extremas las que se viven en una cirugía, porque obviamente hay riesgos, pero en el intermedio, porque esto tiene todo lo que tú te imaginas desde aquí hasta un viaje a Marte.

Ok, pero en el intermedio que estamos nosotros preparando probable un viaje en tu automóvil o tu camioneta a un sitio que queda tres o cuatro horas o tal vez un poco más largo. ¿Y cómo así, que esperar siempre lo mejor y prepararnos para lo peor? Pues muy sencillo lo que hacemos Tis y yo. Mi amada esposa, siempre, siempre es dando alegría y preparándonos para que sea un viaje espectacular, pero tiene todas las casillas ya chequeadas que vamos a necesitar me dice "mi amor, vamos a salir de viaje. ¿Por qué no vas checando la presión en las ruedas?" y nos vamos a ir pasado mañana y ya me tiene checando que la rueda de repuesto esté bien organizada y lista.

Pero además el día que vamos a salir, aunque vamos, vivimos en Texas. Por Dios, ¡qué podría ir mal! Aquí hay de todo en todas partes. Pues uno se prepara para lo peor porque en algún momento, nos ha pasado. Pues ella lleva unos emparedados, lleva unas bebidas, ella lleva unas sodas, lleva agua, lleva café porque esperamos siempre lo mejor, pero nos preparamos para lo peor.

Tú y yo tenemos que entender que en el intermedio está también la industria. La industria. Por qué crees que a una persona que va a trabajar en alturas le hacemos poner unos arneses con un par de pesadísimas, eslingas y una línea de vida Sino no le va a pasar nada. Pero es que es ese drama. ¿Cómo que drama? Es que se trata de que un ser humano se cae de un metro con cincuenta hacia abajo, ya hay posibilidades de de fractura. Es más, estando tú parada parado te tropiezas, te puedes romper un brazo. Entonces no es que haya drama, es que hay que esperar siempre lo mejor, pero estar preparados para lo peor.

Pero hay dos benditas actitudes humanas que estás hay que mirarlas también que se atraviesan en el camino. Por un lado está el pesimista extremo. "Eso está muy difícil, eso no, no, no lo podemos hacer. O no, no, no, qué pereza, qué no quedémonos aquí las vacaciones, qué nos vamos a arriesgar por ahí". Porque el pesimista en extremo es una persona que se queda sin entrar en acción. Siempre está creando todos esos escenarios catastróficos. Entonces analiza mucho la persona que piensa mucho las cosas, que se va por las ramas, tiene miedo y como tiene tanto miedo, permanece en parálisis, porque exceso de análisis lleva a parálisis, sobre todo cuando el análisis es motivado desde el temor ciego. Sentir miedo es sano, pero el temor nos puede arruinar los planes. Una de las cosas que hace la persona excesivamente temerosa es que posterga, posterga, posterga. Toda postergación tiene un costo, graba eso ahí también.

Pero además, como analiza demasiado, entonces las cosas no suceden o sencillamente se bloquean. No quiero hacer esto, no se puede el no, no, no, no, no hay personas en los equipos que todo es. "No, eso no se puede". Ese NO es la primera respuesta automática es el no, porque están más motivados por el temor. Pero en el otro extremo del espectro está el optimista extremo. "Nada va a pasar. Pero para qué tienes que llevar emparedados Y qué necesidad si cada 15, 20 minutos en carretera, nos encontramos, o una tienda, o un mercado, o un restaurante. ¿Qué es  esa actitud tan dramática?".

Pues no, el optimista extremo debe evitar el exceso de confianza que mata a tantas personas. Tanto en aviones como en quirófano. Hay miles de opciones en el entretanto, cuando tú y yo pensamos en la industria, nos encontramos los optimistas extremos. Nada va a pasar por ello. Saldrían a caminar en un ambiente peligroso con sandalias y en lugar de un casco duro de plástico reforzado. No, ellos prefieren tener una gorra. Y si van a trabajar en espacios confinados, mejor, ojalá en calzoncillos, porque es más fresco. Pues no, la realidad de la vida es que tú y yo tenemos que esperar siempre lo mejor, trabajar hacia lo mejor, generar escenarios óptimos y excelentes. Pero tenemos que estar preparados para lo peor.

Siempre hay que andar buscando una salida. Siempre, en toda situación hay que buscar una salida. En otras palabras, un plan B. El plan A es la vamos a pasar supremamente bien. El plan A es que nos va a ir muy bien en este trabajo. El plan A es que vamos a entrar a esa mina y todos los procedimientos van a ser perfectos y no va a haber ni enfermedades ni accidentes. Ese es el plan, pero vamos a hacer todo lo necesario para que se cumplan las reglas, para que haya una disciplina operativa, para que haya nada de exceso de pesimismo ni exceso de optimismo, sino realismo práctico. ¿Para qué? Para que las personas salgan bien, para que lleguen vivas de regreso a casa, para que puedan al final del turno, llegar a casa y abrazar a sus seres queridos.

Los que hemos perdido personas por accidente, entendemos el valor de esto. Entonces, finalmente recordemos una cosa que es muy importante Así como tienes el plan A, debe haber un plan B en caso de que esta contingencia suceda. Un detallito más que me parece que nos viene muy bien. Habrá momentos en que las cosas salieron de lo peor, pues hay que estar preparados física, mental y emocionalmente. ¿Por qué? Porque a veces la campaña se pone brava. ¿Entonces, qué hacemos? Pues cuando la campaña se pone brava, los bravos nos ponemos en campaña.

Y es que estamos listos para todas las posibles contingencias. Es simple sentido común, es disciplina, es cuidar de las personas que amamos. Es por el bienestar, por la vida. Exactamente. Se trata de que los seres humanos completemos nuestras tareas, nuestros planes, nuestros sueños, de la mejor manera, pero que siempre haya la manera de resolver cuando las cosas no salgan bien, esperar siempre lo mejor y estar preparados para lo peor. Si te gusta este video, pues inscríbete, compártelo con alguien, te mando un abrazo grande y hasta la próxima.

Luis Gaviria
Neuroscience & Coaching Institute

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