El Ejercicio del Meteorito: Cómo Vivir con Gratitud y Propósito

Una pregunta que cambia todo

Este audio está originalmente dirigido a una paciente de cáncer, quien me ha enseñado mucho con su gran corazón, su bondad, su gran valentía y su fe durante su proceso de enfermedad. (Ella sabe quién es).

Lo grabé mientras caminaba por un rancho en Texas, con mucho viento (por eso el ruido en la grabación). Se me ocurrió que el tema podría ser de utilidad para otras personas y por eso lo comparto aquí.

Este ejercicio no busca generar miedo, sino ayudarte a descubrir lo que realmente importa en tu vida:

Imagina por un momento que las grandes agencias espaciales anuncian que un meteorito impactará la Tierra en seis meses, extinguiendo toda vida. No es algo que ocurra solo a ti o a mí, sino a toda la humanidad. ¿Qué harías? ¿Seguirías corriendo tras un nuevo televisor, un auto más grande o ese ascenso laboral? ¿O pondrías el corazón en lo que realmente importa? Como neurocoach, con 70 años de vida, habiendo enfrentado cáncer y enfermedad cardiovascular, te invito a un ejercicio mental que puede transformar tu manera de vivir: el ejercicio del meteorito. Este no es un juego de miedo, sino una puerta hacia la gratitud, el propósito y la libertad de elegir cómo vivir cada día.

En mi trabajo como psicofisiólogo clínico y director del Neuroscience & Coaching Institute, he acompañado a pacientes en sus momentos más oscuros, desde unidades de cuidados intensivos hasta procesos de resiliencia en empresas. Pero hay una verdad que siempre emerge: la vida es frágil, pero nuestra capacidad de elegir nuestras prioridades es infinita. Este ejercicio, que nació para una paciente muy especial que enfrenta el cáncer, es para ti, para mí, para todos los que queremos vivir con sentido.

El escenario del meteorito: ¿Qué harías diferente?

Imagina que tienes seis meses, tres meses o un año antes de que ese meteorito llegue. ¿Qué cambiarías? ¿Seguirías gastando tardes en quejas, telenovelas o resentimientos? ¿O correrías a abrazar a tus seres queridos, a decir "te amo" a quien no se lo has dicho en años, a mirar la lluvia por la ventana con un café en la mano? Este ejercicio no busca angustiarte, sino ayudarte a ver con claridad qué es lo esencial. En el neurocoaching, trabajamos con la mente para entrenarla a priorizar lo que da sentido, y este escenario es una herramienta poderosa para lograrlo.

Cuando planteo esta pregunta en mis talleres, las respuestas suelen ser reveladoras. Algunos dicen que dejarían de trabajar tanto; otros, que viajarían o pasarían más tiempo con sus hijos. Pero todos coinciden en algo: las cosas banales pierden importancia. Como dijo Marco Aurelio, uno de los grandes filósofos estoicos, "la vida se toma como viene". No se trata de pelear contra lo inevitable, sino de abrazar lo que podemos controlar: nuestra actitud, nuestras elecciones, nuestro amor.

Memento Mori: Recuerda que eres mortal, pero inmortal

En la filosofía estoica, hay una enseñanza que me ha acompañado desde mis días en cuidados intensivos: memento mori, recuerda que vas a morir. Pero no es una invitación a la angustia, sino a la libertad. Saber que nuestro tiempo es limitado nos empuja a vivir con intención. A mis 70 años, habiendo sentido el dolor físico del cáncer y los altibajos emocionales de la vida, elijo vivir desde esta verdad: no soy solo un cuerpo. Soy un espíritu, un alma, que tiene una experiencia temporal en este planeta. Y cuando el cuerpo termine su tarea —sea por un meteorito, una enfermedad o un accidente—, mi esencia seguirá libre, quizás en lo que algunos llamamos cielo, o en un estado de amor eterno, como sugiere la física cuántica seria (no la de Instagram).

Esta perspectiva no es solo filosofía; tiene base científica. Estudios como el de Emmons y McCullough (2003) muestran que practicar la gratitud diaria mejora el bienestar emocional y reduce el estrés. La resiliencia, según Southwick y Charney (2012), se fortalece cuando reevaluamos nuestras prioridades y nos conectamos con lo que amamos. Y la espiritualidad, como señala Pargament (2011), nos da un sentido de propósito que trasciende el dolor. En el neurocoaching, integramos estas ideas para entrenar la mente a vivir desde la gratitud y la inmortalidad espiritual.

Mi historia: De los cuidados intensivos a la gratitud

Permíteme compartirte algo personal. A lo largo de mi carrera, he acompañado a 11 pacientes que estuvieron clínicamente muertos por minutos y regresaron. Sus historias, llenas de paz y conexión con algo más grande, me cambiaron. También he enfrentado mi propio cáncer y enfermedad cardiovascular, y he sentido dolores físicos y emocionales que parecían insoportables. Pero en esos momentos, una práctica me salvó: la gratitud. Entre un dolor y otro, encontraba un instante de silencio y decía: "Gracias, Dios, por este respiro. Gracias por mi esposa, mis hijos, mis nietas". La gratitud no elimina el dolor, pero lo transforma en un puente hacia la esperanza.

He aprendido que no hay guerrero más formidable que aquel que no teme morir. No porque sea valiente, sino porque confía en que la vida tiene un plan, un propósito que va más allá del cuerpo. Mis hijos, mi esposa, las personas que he atendido en mi carrera no llegaron a mi vida por azar. Son parte de un diseño amoroso, y mi trabajo como neurocoach es ayudar a otros a descubrir su propio diseño.

Una práctica diaria para vivir plenamente

Te propongo un ejercicio simple, pero poderoso: cada día, varias veces al día, pregúntate, "¿Por qué puedo dar gracias ahora?". Puede ser por un rayo de sol, una sonrisa de tu hijo, o simplemente por estar respirando. Esta práctica, respaldada por la neurociencia, reconfigura tu cerebro para enfocarse en lo positivo, incluso en medio del caos. Y si tienes resentimientos, suéltalos. Como dice la Biblia, "se fueron de nosotros porque no eran de los nuestros". Libera a quienes ya no forman parte de tu historia, no con rencor, sino con paz.

Vivir desde la gratitud, hoy y siempre

Volvamos al meteorito. Si supieras que te quedan seis meses, ¿qué harías? Quizás la respuesta no está en hacer algo extraordinario, sino en vivir con más amor, más presencia, más gratitud. Como neurocoach, te invito a cerrar esta gestalt: no esperes a que caiga un meteorito para elegir lo que importa. Hoy, mientras respiras, tienes la oportunidad de llamar a esa persona que amas, de perdonar, de dar gracias por el silencio o el caos de tu vida. La vida es frágil, pero tu capacidad de elegir cómo vivirla es infinita.

Te envío un abrazo desde el corazón, Luis Gaviria, un hombre de 70 años que ha aprendido, a través del dolor y la alegría, que Dios nos ama y que todo lo que duele terminará. Vivamos desde la inmortalidad, desde la gratitud, y comparte este ejercicio con quienes amas.

Si quieres, escribe en los comentarios: ¿qué harías si supieras que el meteorito llega en seis meses? Tu respuesta podría ser el comienzo de una vida más plena.

Con cariño,

Luis Gaviria

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Referencias:

  • Emmons, R. A., & McCullough, M. E. (2003). Counting blessings versus burdens: An experimental investigation of gratitude and subjective well-being in daily life. Journal of Personality and Social Psychology, 84(2), 377–389. https://doi.org/10.1037/0022-3514.84.2.377
    • Este estudio demuestra que la práctica diaria de gratitud mejora el bienestar emocional y reduce el estrés, lo cual apoya tu énfasis en la gratitud como herramienta transformadora.
  • Southwick, S. M., & Charney, D. S. (2012). The science of resilience: Implications for the prevention and treatment of depression. Science, 338(6103), 79–82. https://doi.org/10.1126/science.1222942
    • Este artículo explora cómo la resiliencia, basada en la reevaluación cognitiva y la conexión social, puede mitigar el impacto de crisis existenciales, alineándose con tu ejercicio del meteorito.
  • Pargament, K. I., & Sweeney, P. J. (2011). Building spiritual fitness in the Army: An innovative approach to a critical aspect of human development. American Psychologist, 66(1), 58–64. https://doi.org/10.1037/a0021657
    • Este estudio analiza cómo la espiritualidad fortalece la resiliencia y el sentido de propósito, apoyando tu perspectiva sobre vivir desde la inmortalidad espiritual.

  • Hola Luis, quizás no con meteorito pero es un ejercicio mental que en algún momento de mi vida he hecho. El meteorito es un símbolo muy bueno pues es algo fuera del control de alguien, totalmente externo y que en estos momentos es predecible dado el avance de la tecnología, pero nuestros ancestros debían vivirlo como un evento súbito, inesperado.
    Y cuando compartí un experimento mental similar, en ocasiones con mis alumnos de la universidad, otras con compañeros de trabajo o con amigos, recibí muchas respuestas del tipo “saco todo lo que tengo en el banco y me emborracho todos los días”; “dejo el trabajo, total, para que..”; “de verdad que se te ocurren cada bobadas, a quien se le ocurre semejante tontería!”. Pero para mi este experimento mental siempre ha sido muy importante, revelador: que haría yo?.
    Pensar con antelación en esa posibilidad es necesario, imprescindible, porque tarde o temprano todos tendremos nuestro meteorito, todos tendremos la necesidad de pensar como queremos terminar nuestros dias en la Tierra y como queremos que nos recuerden, que legado dejar. Es apremiante saber como vamos a realizar esa transición de fase obligatoria, porque no nacimos para semilla.
    Por tanto Luis, este post que has hecho es probablemente uno de los primeros recursos a recomendar a mis coachees cuando necesite que pongan en perspectiva sus prioridades de vida, para luego poder reflexionar ante la pregunta: Que vas a hacer si recibes un diagnostico de enfermedad terminal?.
    Gracias por haber creado esta reflexion. Muchas muchas gracias.

    • Mi querida Ania, qué reflexión tan potente! Muchas gracias por hacer eco a mi trabajo. Me animas a continuar! Un gran abrazo.

  • Luis, mi apreciado maestro, amigo, hermano.
    De verdad que quedado de una sola pieza al leer cada línea, cada reflexión que nos compartes desde la experiencia personal o que nos contaron, solo como decimos en Colombia del propio pellejo, del dolor propio, de la gratitud propia, desde la auto realidad.
    Carajo ! Me sacudió tanto y me di cuenta que a veces vivo levitando y este ejercicio me hizo poner los pies sobre la tierra ya que el año pasado estuve en junta situación de salud delicada y nunca imaginada, una vez sanado como que se me olvida y vuelvo a la rutina sin embargo hoy rebobino gracias a tu ejercicio.
    Dios te siga dando larga vida con excelente salud para seguir transformando vidas humanas.
    Lo quiero y admiro mucho hermano.
    Que me llevo? Seguir viviendo cada día un día a la vez pero siempre en gratitud y escribiendo diariamente en el block de notas de mi celular cada instante que la sienta y viva en mi o en otros.

    Un fuerte abrazo.

  • Luis, mi apreciado maestro, amigo, hermano.
    De verdad que quedado de una sola pieza al leer cada línea, cada reflexión que nos compartes desde la experiencia personal o que nos contaron, solo como decimos en Colombia del propio pellejo, del dolor propio, de la gratitud propia, desde la auto realidad.
    Carajo ! Me sacudió tanto y me di cuenta que a veces vivo levitando y este ejercicio me hizo poner los pies sobre la tierra ya que el año pasado estuve en junta situación de salud delicada y nunca imaginada, una vez sanado como que se me olvida y vuelvo a la rutina sin embargo hoy rebobino gracias a tu ejercicio.
    Dios te siga dando larga vida con excelente salud para seguir transformando vidas humanas.
    Lo quiero y admiro mucho hermano.
    Que me llevo? Seguir viviendo cada día un día a la vez pero siempre en gratitud y escribiendo diariamente en el block de notas de mi celular cada instante que la sienta y viva en mi o en otros.

    Un fuerte abrazo.

    Carlos Álvarez

    • Mi querido Carlos, qué potente reflexión la que me regalas! La vida se termina en un instante, muchas veces sin previo aviso. Para mi, el “memento mori” me recuerda constantemente (sin drama) que cada abrazo, cada despedida, cada mirada puede ser la última. De verdad necesitamos abrir los ojos y darnos cuenta del privilegio de cada instante.

      Te mando un fuerte abrazo y también te quiero mucho hermano.

  • Hola Luis, Sigo Desde hace tiempo tus enseñanzas y sabiduría que con tanta generosidad impartes, Pero en esta oportunidad , Con diferencia… Es la primera vez que siento como que estuvieras leyendo mi alma. Como bien dices, la vida te presenta eventos dolorosos y también de amor. Pero son los primeros, los que muchas veces abren puertas que uno no sabía que existían y que cambian tu vida para siempre. Comparto totalmente lo que has vertido con tanta generosidad aquí. Y agregar simplemente a tus palabras: Dios (Alá, o el nombre que quisieran darle) me ama y yo a él… Que él Forma parte de mí y yo de él… y que “todos somos uno”. Qué diferente sería este Mundo, si todos pudiéramos sentir lo que has expresado aquí. Dios te bendiga.
    Un abrazo desde Asturias

    • Querido Luis, recibo tu abrazo desde Asturias! Muchas gracias por dedicar tiempo a mi mensaje. Tus palabras me animan a seguir. Sí, Dios te ama, El nos ama. Un abrazo desde Texas!

  • luz maria berrio moreno dice:

    vivir desde la gratitud. gracias a dios por todo , bueno o malo, porque todo es un aprendizaje.
    gracias luis y Beatriz.

    • Así es, Luz Maria. Con todo el amor y te echamos de menos! Un fuerte abrazo!

  • Que ejercicio y que reflexiones tan profundas. Me has dejao flipando.

    • Me encanta que te haya gustado, Guady. Un abrazo desde America!

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